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Almirante Guillermo Brown

El genio estratégico de Brown vislumbró que encerrados los mejores marinos realistas en el río Uruguay, una acción naval contra Montevideo podía producir la rendición de esta plaza, que resistía desde hacía casi cuatro años el sitio terrestre de las fuerzas de Buenos Aires. Insistió ante Posadas y el Consejo de Estado sobre la urgencia para llevar adelante su plan y fue aprobado. El 14 de abril de 1814 zarpaba hacia la Banda Oriental la escuadra al mando de Brown, que izó su insignia en la fragata "Hércules".

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El 17 de mayo de 1814 finalizaba frente a Montevideo el combate también conocido como del Buceo, que provocó la caída de la fortaleza en poder de las fuerzas patriotas el 23 de junio siguiente. Según San Martín la victoria de Brown fue "lo mas importante hecho por la revolución americana hasta el momento". 

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Con la fragata "Hércules", que recibió como pago por sus servicios durante la campaña de Martín García y Montevideo, Brown emprendió una campaña de corso por aguas de Chile, Perú, Ecuador y Colombia, desde fines de 1815 hasta mediados de 1816. Llevó las ideas de libertad de la Revolución de Mayo hasta esas costas y fue precursor de la gesta libertadora que llevaría a cabo San Martín. No pudo regresar a Buenos Aires ese año y la "Hércules" le fue confiscada por autoridades británicas, cuando regresó varios años después se retiro a su hogar, dedicándose al comercio. 

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A fines de 1825, cuando el Imperio de Brasil le declaró la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata, una escuadra Imperial bloqueó Buenos Aires. El gobierno llamó a Guillermo Brown y en enero de 1826 le confirió, con el grado de Coronel Mayor, el mando de la escuadra. 

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Brown organizó la escuadra rápidamente, incorporando lanchas cañoneras construidas en el Riachuelo y fragatas, bergantines y goletas comprados por el gobierno. Izó su insignia en la "25 de Mayo".

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Las primeras acciones contra la flota brasileña tuvieron lugar en febrero de 1826. Durante el combate, el buque insignia. del almirante brasileño, sufrió graves averías y grandes pérdidas de tripulantes. 

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Guillermo Brown. Buenos Aires

Henry Hervé. Acuarela sobre marfil (c. 1825). MHN

Guillermo Brown nació en Foxford, condado de Mayo en Irlanda y consagró su vida al servicio de su Patria por adopción.

 

De familia profundamente católica, de niño fue con su padre a los Estados Unidos, donde quedó huérfano. Poco después, ya adolescente, embarcó como grumete en un barco norteamericano.

 

Durante diez años, navegó por las aguas del Atlántico y adquirió admirable pericia náutica, cualidad descollante para su desempeño como marino. Ya era capitán en 1796, cuando fue apresado por un buque inglés y obligado a prestar servicio allí. La nave inglesa fue luego apresada por un navío francés y Brown, conducido a Francia como prisionero de guerra, logró fugarse.

 

A su regreso a Inglaterra reanudó su carrera marítima y el 29 de julio de 1809 contrajo enlace con Elizabeth Chitty. A fines de ese año llegó al Río de la Plata para dedicarse al comercio. El 18 de abril de 1810 arribó a Buenos Aires en gestión comercial y permaneció dos meses en la entonces capital del Virreinato, siendo testigo de la semana de Mayo. 

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En 1813, Brown luchó contra los marinos realistas que dominaban la Banda Oriental. Apresó naves realistas, intentó abordar con un bote y veinte marineros un bergantín de guerra, y también transportó armas, víveres y correspondencia del gobierno de Buenos Aires a los patriotas de la Banda Oriental. En marzo de 1814 el Directorio le confirió el grado de Teniente Coronel y lo puso al frente de la escuadra.

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El 11 de marzo de aquel año, Brown inició un ataque a la isla Martín García que fue rechazado. Volvió a reanudarlo el día 15, apoderándose  de la isla en una operación anfibia. Las fuerzas realistas que mandaba el Capitán de Navío Jacinto Romarate se retiraron aguas arriba del Río Uruguay.

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Guillermo Brown. Buenos Aires (c. 1854)

Daguerrotipo. (atribuido a C. Pellegrini).  Restaurado digitalmente. 

El 10 de junio de 1826, una poderosa fuerza brasileña, integrada por 31 barcos, se presentó ante Buenos Aires. Brown solo disponía de 4 buques y 7 cañoneras, no obstante, su resistencia en el fondeadero de Los Pozos a la vista de los porteños puso en retirada a los buques atacantes. 

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El marino irlandés también derrocho coraje y audacia sin limites en el combate de Quilmes, librado el 30 de julio de 1826. A bordo de la fragata "25 de Mayo", comandada por Tomás Espora, y apoyado por Leonardo Rosales con su pequeña goleta combatió contra veinte naves enemigas. Ante el temor de quedar varadas, las naves brasileñas se retiraron y la escuadra de Brown, ataviada como en días de gala, llegó con la fragata muy averiada y con numerosos muertos y heridos a bordo al puerto porteño. 

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En febrero de 1827, las fuerzas patriotas libraron el combate de El Juncal. Esta acción naval terminó con una derrota de las fuerzas brasileñas. Durante ese combate fueron apresados doce buques brasileños, tres fueron incendiados y únicamente dos pudieron escapar.

 

Unos meses después, cuando tres bergantines y una goleta zarparon para un crucero de corso sobre las costas brasileñas, navegando frente a Ensenada dos de los buques encallaron en la punta del banco de Monte Santiago. En esa situación fueron sorprendidos por fuerzas navales brasileñas muy superiores y, durante el 7 y 8 de abril de 1827, debieron soportar un incesante fuego enemigo. Las naves patriotas causaron graves averías en los buques imperiales y resistieron hasta que se quedaron sin municiones Antes de permitir que los buques varados fuesen apresados por el enemigo, Brown ordenó incendiarlos, luego de pasar a sus tripulaciones a los otros buques, y emprendió el regreso a Buenos Aires.  

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Guillermo Brown. Buenos Aires. (c. 1855)

Anónimo. Daguerrotipo. Restaurado digitalmente. MHN

En agosto de 1828, finalizada la guerra contra el Imperio del Brasil, Brown se retiró a la vida privada, no queriendo tomar parte en la lucha que durante muchos años libraron unitarios y federales. Pero el bloqueo al que era sometido Buenos Aires desde 1838, hizo que el viejo Almirante volviera al servicio activo en 1842. 

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Bloqueó a Montevideo, enfrentó y venció a las fuerzas navales de Montevideo donde gobernaba Fructuoso Rivera, abierto enemigo del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. El 15 de agosto de 1842, Brown derrotó en Costa Brava, aguas arriba del Río Paraná, al sur de Corrientes, a una fuerza naval comandada por el héroe italiano José Garibaldi.

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Producida la caída del gobierno de Rosas, muchos marinos fueron eliminados del escalafón activo de la Armada, pero Brown que había sido Comandante de la Escuadra de la Confederación, no lo fue. Por el contrario, el Ministro de Guerra y Marina le cursó al Almirante Brown una comunicación manifestando: "El Gobierno con esa medida ha consultado la decidida predilección a que V.E. tiene títulos por sus viejos y leales servicios a la República Argentina en las mas solemnes épocas de su carrera". 

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El 3 de marzo de 1857 falleció y el gobierno decretó las máximas honras al ilustre marino que, como decían los considerandos de la resolución oficial "simboliza las glorias navales de la República Argentina y cuya vida ha estado consagrada constantemente al servicio publico en las guerras nacionales que ha sostenido nuestra Patria desde la época de la Independencia".

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El General Mitre, en ocasión de despedir los restos mortales, dijo de nuestro ilustre prócer naval: "Brown en la vida, de pie sobre la popa de su bajel, valía para nosotros por toda una flota". 

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Guillermo Brown. Buenos Aires

Henry Hervé. Acuarela sobre marfil (c. 1825). MHN

Banderas e Insignias

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Insignia del Alte Brown

La insignia histórica del Almirante Guillermo Brown es una bandera de seda blanca con una cruz diagonal azul Francia (Cruz de San Andrés), adoptada en 1814 cuando fue izada por Brown en la fragata "Hércules" al asumir el mando de la marina. 

Es deber del Instituto izar a diario esta insignia en homenaje al "Padre de la Patria en el Mar".
 

Obsequio de las damas porteñas al Almirante Guillermo Brown, luego del Combate de los Pozos el 11 de junio 1826. Usada como corneta por el almirante, es hoy bandera conmemorativa oficial de la Armada Argentina y parte del emblema del Liceo Naval Militar "Almirante Guillermo Brown".
 

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Bandera de los Pozos

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Bandera del Instituto Browniano

Bandera simbólica, tipo insignia, con forma de corneta, inspirada en la creada por el Grl Belgrano en 1812. Ideada por el Capitán de Navío Oscar Verzura, se izó por primera vez el 22 de junio de 1982 al inaugurarse la actual sede del instituto. 
 

Valores Brownianos

Por AL (RE) VGM Daniel Enrique Alberto Martin

La figura del Almirante  Guillermo Brown ocupa un lugar central en la historia argentina no solo por su papel decisivo en la creación y conducción de la Marina de Guerra, sino también por el conjunto de valores que expresó a lo largo de su vida. 

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Su personalidad estuvo marcada por cualidades excepcionales. En él se reunieron convicciones profundas que impulsaron sus decisiones y dieron forma a una conducta que trascendió el campo militar para convertirse en ejemplo cívico e institucional.

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Lucha por la libertad

Brown asumió la libertad como causa de vida, siendo éste el primer gran valor browniano. 

Nacido en Irlanda, heredó de su pueblo una fuerte conciencia frente a la opresión. Esa disposición encontró en la Argentina su patria adoptiva y el escenario donde desplegó su compromiso con la independencia. Cada vez que fue convocado, puso su experiencia marinera al servicio de la causa nacional, convencido de que la libertad y el honor del país exigía esfuerzo, sacrificio y decisión. 

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Resiliencia

Una de las notas más destacadas de su carácter fue la resiliencia. Antes incluso de asumir el mando naval, Brown enfrentó pérdidas, confiscaciones, naufragios y capturas. Sin embargo, cada golpe lo encontró dispuesto a recomenzar. Esa capacidad para recuperarse en medio de la dificultad se hizo visible en episodios como el combate de Martín García, cuando una situación adversa terminó convirtiéndose en victoria gracias a su determinación. 

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Perseverancia

A la resiliencia se sumo la perseverancia. Brown rehizo flotas, reunió tripulaciones y sostuvo campañas navales en circunstancias difíciles. Su tenacidad no fue obstinación ciega, sino una combinación de proyecto, trabajo y adaptación. Allí donde otros podían ver un límite, él encontraba una tarea por resolver. Por eso Bartolomé Mitre lo recordaba como un hombre de genio, audacia, inteligencia guerrera y perseverancia infatigable. 

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Presencia de ánimo bajo riesgo extremo

También sobresalió en este aspecto. Supo conservar la serenidad en prisiones, naufragios, combates y bloqueos. Incluso herido, como ocurrió durante las acciones de Montevideo en 1814, continuo dirigiendo operaciones desde cubierta. Su temple mostraba que el mando no dependía solo de la fuerza física, sino de la autoridad moral y la capacidad de decidir en momentos críticos. 

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Respeto institucional

Otro valor esencial fue su respeto por el gobierno civil. Brown obedecía las órdenes de las autoridades legítimas, aunque no dejaba de expresar su criterio cuando lo consideraba necesario. Su conducta durante distintos conflictos mostró disciplina institucional, subordinación al poder civil y fidelidad a la bandera argentina. Esa fidelidad quedó sintetizada en su respuesta cuando, preso en un buque inglés, rechazó honores y beneficios ofrecidos por sus adversarios: su destino estaría siempre donde flameara el pabellón argentino. 

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Sentido del deber, dar la vida por la Patria

Su sentido del deber incluyó la disposición a entregar la vida por la Patria. Durante la guerra con el Brasil afirmó que rendir la vida por el honor del país era su primer deber. En esa frase se resume una concepción del servicio público basada en la entrega personal, el sacrificio y la convicción de que la patria merecía compromiso absoluto. 

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Liderazgo, ascendiente sobre sus subordinados y adversarios

Brown ejercía una autoridad capaz de ordenar voluntades aún en situaciones tensas. Un episodio recordado ocurrió durante la guerra argentino-brasileña, cuando los comandantes Leonardo Rosales y Tomás Espora estaban dispuestos a batirse a duelo. Brown transformó ese conflicto personal en energía útil para la escuadra: les indicó que el verdadero desafío sería enfrentar al enemigo y que la sangre de hombres valientes debía derramarse sólo por la patria. El hecho revela su capacidad para conducir, persuadir y convertir diferencias individuales en servicio común.

 

Espíritu práctico

Ese liderazgo se complementaba con un marcado espíritu práctico. En la vida familiar y en el mando naval mostró amplitud, realismo y flexibilidad. Su pragmatismo no significaba falta de principios, sino capacidad pra resolver problemas concretos sin perder de vista lo esencial. Esta cualidad le permitió adaptarse a escenarios cambiantes, organizar recursos escasos y sostener campañas complejas.

 

Audacia y valor

La audacia fue otra marca de su trayectoria. Brown se animó a enfrentar fuerzas superiores, actuar de manera imprevisible y asumir riesgos extremos. Su valor, a veces cercano a la temeridad, estuvo guiado por una lectura clara de la situación y por la necesitad de quebrar la ventaja enemiga. En Guayaquil, por ejemplo, arriesgó su vida para salvar a sus hombres, aún cuando ello terminó costándole la captura.  

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Defensa de los propios

Su defensa del personal a sus órdenes fue parte de su ética. Brown era exigente con sus comandantes y dotaciones, pero reconocía la fidelidad y el esfuerzo de quienes lo acompañaban. Su mando combinaba disciplina, cercanía y responsabilidad por la vida de sus subordinados, rasgo indispensable en un conductor naval sometido a peligros permanentes. 

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Humanidad frente al vencido

Brown también se distinguió por su humanidad frente al vencido. Rechazaba la crueldad contra el enemigo caído y valoraba el coraje incluso en sus adversarios. Tras vencer a Giuseppe Garibaldi en Costa Brava, ordenó dejarlo ir reconociendo su valentía. Este gesto muestra una concepción del honor que no se agotaba en la victoria militar, sino que incluía respeto por la dignidad humana. 

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Honestidad y austeridad

La honestidad y la austeridad completan el perfil moral del Gran Almirante. En su retiro, viviendo con sencillez en Barracas, recibió al almirante brasileño John Grenfell, quien se sorprendió por la modestia de su vida. Brown respondió que no lamentaba haber sido útil a la patria de sus hijos y que honores y riquezas eran superfluos cuando bastaban seis pies de tierra para descansar de tantas fatigas y dolores. Esa frase revela una vida orientada más al servicio que al reconocimiento.

 

 

 

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Un legado vigente

El episodio de Guayaquil, cuando Brown fue conducido cautivo envuelto en la bandera argentina, sintetiza la fuerza simbólica de su figura. La multitud lo observo en silencio y una voz aclaró  que no era un pirata, sino un insurgente: la bandera que lo cubría pertenecía a un pueblo libre. Aún derrotado o prisionero, Brown imponía respeto porque encarnaba una causa y una conducta. 

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Los valores brownianos no son solo rasgos de una biografía heroica. Constituyen una guía de comportamiento: libertad, resiliencia, respeto institucional, liderazgo, perseverancia, audacia, humanidad, honestidad, amor a la patria. En cada decisión, Brown puso en juego esos principios como su verdadero capital.  Por eso su legado ayuda a comprender la identidad de la Armada Argentina y, al mismo tiempo, ofrece una referencia para la ciudadanía.

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Al despedirlo, sus contemporáneos reconocieron esa dimensión moral. El padre Fahy lo definió como un cristiano firme, un patriota íntegro y un héroe que no se dejó vencer por el peligro. Mitre, por su parte, evocó su sombra al timón de las naves argentinas en tiempos de amenaza. Ambas imágenes expresan la permanencia de Brown en la memoria nacional: no sólo como fundador de una tradición naval, sino como ejemplo de carácter, servicio y fidelidad. 

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